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domingo, 30 de marzo de 2014

Capítulo 18 Peeta

- Peeta - Cuando me giro Katniss está con su camisón. Debe soltarse la trenza para dormir porque lleva el pelo suelto - ¿No puedes dormir? - Pregunta.

- Claro que no - Vuelvo a mirar por la ventana, fuera están todas esas luces encendidas. Todo el mundo celebrando que mañana empiezan los juegos.

- Siento lo de antes - Parece que se arrepiente  de verdad y no que Haymitch le ha dicho que se disculpe. Le  debo caer un poco mejor.

- Sabes, lo dije como un cumplido - La digo.

- Si - Sonríe - Lo sé - Se sienta a mi lado y también mira fuera. - Escúchalos...

- Ya - Me pongo a pensar, la verdad, ¿por qué tiene que ser así? - No quiero que me cambien. - Suelto sin querer. Agacho la cabeza. Alguien tienen que ganar, todo el mundo cambia en los juegos del hambre.

- ¿Cambiarte como? - Me pregunta confundida.

- No lo sé - Y de verdad no lo sé - Convertirme en algo que no soy. Es que, no quiero ser una pieza más de sus juegos ¿sabes?

- Entonces, ¿eso significa que no matarás a nadie?

- No. Seguro lo haría como cualquier persona llegado el momento. Solo quiero encontrar una forma de mostrarles que no les pertenezco. Si voy a morir, quiero morir siendo yo mismo. - Me callo, ella parece estar pensándolo. -¿Tiene sentido?-Pregunto al final a nadie en concreto.

- Si, pero no puedo pensar así - La miro - Tengo a mi hermana.

- Lo sé - Nos miramos en silencio. Decido irme - Supongo que te veré mañana - Aunque si me ve sería para matarme.

- Hasta mañana. - Responde.

Me voy a mi habitación. Mañana empieza todo. No quiero irme a dormir, así que pienso como voy a intentar sobrevivir. El entrenamiento por separado no me sirvió de mucho para que me diera consejos. Más que nada en vez de entrenar estuve hablando con Haymitch sobre Valen. 

Al llegar al entrenamiento no sabía como empezar, aunque se supone que yo no debería saber lo que pasó entre Haymitch y Valen, estaba siendo un cotilla y un entrometido pero al final saqué la pulsera y se la enseñé. 

Primero él se quedo como bueno, vale por qué me enseñas esto. Luego se dio cuenta de lo que era y me preguntó que sabía y de donde la había sacado. Me miró tan intensamente que me tuve que alejar un poco de él. También le enseñé las cartas. 

Se veía triste mientras las leía. Le miré de forma extraña y luego un poco sin comprender. Debió notarlo porque me empezó a explicar que él no la había matado, que aunque se lo hubiesen dicho, el lo único que hizo fue simular su muerte quemando la habitación y sus cosas sin matarla a ella. Pero él no sabe donde están ahora ni Valen ni Tamara.

Después de eso lo único que le dio tiempo a decirme fue que no fuera al centro de la Cornucopia y que no saliera de la base antes de que la cuenta atrás, lo mismo que le dijo a Valen y supongo que a todos los demás de quien fue mentor.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Capítulo 17 Peeta

*Carta*

Oh, dios mio. OH. DIOS. MÍO. Miro fijamente. Nada. Él ahora está parado. Intento moverme pero no puedo, moriría. De repente: BUMP: explosión.
Ya no hay nadie donde había estado. A los dos que están al lado, la explosión los ha desestabilizado. Justo cuando la chica toca el suelo al caer el chico suelta un jadeo de horror. La chica gira la cabeza para ver lo que va a causar su muerte y lo ve. Tiene un cuerpo enorme, mínimo 3 metros y medio. Unas zarpas como manos y en las zarpas, garras. La cabeza era pequeña comparada con el cuerpo que estaba recubierto de pelo. El color del pelo era entre marrón, negro y gris, se veía como si no lo hubiesen lavado en toda su vida. 

No me interesaba ver como los mataba y en mi mente solo estaba Will. ¿Es así de tonto?¿Por qué habrá hecho eso?¿Will habría podido matar a esa cosa? ¿Puedo matarla yo? Me preguntaba. Como si me hubiese oído pensar, se giró hacia mí. Uuh, que mal pinta esto. Se está dirigiendo directamente hacia mí, muy mala situación. La "cosa" estaba muy cerca. Intenté pensar en algo pero ahora solo conseguí pensar en que haría Will. Vale, tranquila,me dije, creo que te estas obsesionando y eso vuelve a las personas locas.

El monstruo se acercó mucho a mi, 
lo tenía justo delante y pude asegurar que no tenía un aliento con olor a rosas, como Snow, huele a sangre. Justo cuando creí que me iba a comer sonó una campana que indicaba que podíamos salir del circulo. Los demás empezaron a correr, pero otros se caían al suelo... como si estuviesen dormidos. No sabía por qué hasta que me tocó a mí. Algo me pinchó en el cuello y me entró sueño rápidamente. El monstruo se comió algunos que estaban ''durmiendo''. Yo estaba cubierta de sangre por lo que parecía que estaba muerta o es la explicación mas lógica, ya que el monstruo no venía a por mi.Cuando ya no quedaba nadie en la Cornucopia, lo ultimo que vi fue al monstruo y a Will. 

-¿Pero que mier...?- Me desmayé.

Muerta, será eso, estaba terriblemente muerta. Me dolía muchísimo la cabeza y no me podía mover.

- Despierta

Abrí un ojo. ¿Qué? Will. Me separé rápidamente de él, pero solo me conseguí mover un centímetro. Literalmente no me ppodía mover.

- ¿Estás despierta? - Susurró y se levantó. Miré alrededor, ¿estaba en la cama?

- ¿Lo he soñado?¿El monstruo?

- ¿No te acuerdas? Ganaste - ¿Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee?Espera.

- ¿Tú también?

- No, yo morí al sacarte de allí y esconderte. Me mataron cuando iba a por comida. Y no, no morí en la explosión, ese no era yo, los del capitolio esperaban que fueras a impedir que eso me pasara. - Ahora lo recuerdo, él salió de donde estaba y volvió con una espada en el abdomen pero...

- Pero estás aquí 

-Eres tú la que me ve, yo no estoy aquí. - Después de eso desapareció.

Me levanté de la cama y salí, parecía un lugar del Capitolio, con todos los lujos, los cuadros, la alfombra. ¿Pero gané? Oí pasos detrás de la puerta, se pararon y alguien empezó a hablar.

- Ella ha estado hablando sola, Haymitch. Es como una mancha para el Capitolio, está loca. Por eso Snow no la quiere con vida y nos dijo que la mataras tú. Le da igual como, pero que la gente no se entere y que parezca un accidente, si quieres, échale veneno en la bebida y luego culparemos a su avox.

- Ya veré, no hace falta que me digas formas de matarla, ya pensaré yo en una. Creo que es mejor quemarla. - No podía ser. Mi padre me iba a matar, pero por qué, si yo no estoy loca.

- Bueno hazlo ahora.

Tenía que encontrar una salida, la habitación solo tenía esa puerta y dos ventanas. Me asomé por una, debajo había un río, no podía salir por ahí ya que no sabía nadar y la ventana estaba muy alta como para saltar. Me fui a la otra, y por suerte al lado había un hueco que podría usar para pasar a la ventana de la habitación de al lado. Cuando salí, Haymitch entró y maldijo. Este edificio era en el que nos quedamos después de la cosecha, y el único camino que sabía era a la sala de entrenamiento y a mi habitación, por lo que decido ir a mi habitación. Cuando llegé hize un agujero detrás de la cama y escondí todo.

Si logro escapar de aquí, Haymitch se lo dirá a los guardias y estarían persiguiéndome toda la vida, podría ir con la familia de Adrián y Peter pero entonces los pondría a ellos en peligro. No quiero que eso pase. No puedo pedirle ayuda a Haymitch por que él es quien quiere matarme. No voy a vivir, si total para que sirve si no voy a poder ver a mi madre o mis amigos. Al final voy a morir. 


Ya se ha acabado la carta. Un golpe en la puerta me levanta. La voz de Haymitch me avisa para que salga y vaya a cenar. Antes de que se vaya, abro la puerta y le digo que tenemos que hablar. Él primero me escucha pero luego mira hacia abajo y se rie. Yo también miro y me doy cuenta de que estoy en ropa interior. Cierro la puerta y me visto. Vuelvo a salir y le digo que quiero entrenar por separado mañana a las 7. Me pregunta que porqué y le digo que se lo diré luego y que me salto la cena. Quiero descubrir más sobre la carta.

Ahora nos tienen que hacer las entrevistas. Mis estilistas ya están preparados, me peinan el pelo y me echan una crema que se supone que hace que te encuentres más encantador. Luego me dan mi traje y me lo pongo. Al mirar al espejo, puedo verme en el traje negro con adornos rojos simulando llamas.

Esperamos a que Katniss esté lista. Cuando sale, la veo con un vestido rojo que se sujeta solo en un hombro, el tirante está cubierto de purpurina haciendo que brille. El vestido le llega hasta los pies y está ajustado en los lugares adecuados.  Lo único que puedo pensar es que está hermosa.

Cuando llegamos, suena una música y una voz presenta a Caesar.

- Señoras y Señores, nuestro maestro de ceremonias... Caesar Flickerman.

Él se levanta y empieza a hablar con el público. Las entrevistas van a empezar en 5 minutos. Cuando lo hacen, vemos las entrevistas en una pantalla. Cuando llaman a Katniss, se la ve nerviosa, mira al público como buscando algo, Caesar le habla pero al no escucharlo pregunta "qué", y Caesar se da cuenta de que está nerviosa, y repite la pegunta, todos se rien y Katniss se centra. Siguen la entrevista hablando de las llamas en la entrada al Capitolio y parece que al publico le gusta Katniss. Ella dice:

- De hecho, hoy también las llevo ¿las quieres ver? - El público se deshace en exclamaciones de admiración.

- Espera, espera ¿es seguro? - Pregunta Caesar preocupado.

- Sí - Katniss ríe.

- ¿Qué les parece? - Pregunta Caesar al publico. Todos asienten y Katniss se levanta, da unos pasos y empieza a girar, la cola de su vestido empieza a arder. El público grita emocionado, luego Katniss vuelve a sentarse y Caesar le pregunta por su hermana, ahí Katniss flaquea pero responde. Luego me toca a mi.

-Peeta, bienvenido, ¿Cómo has encontrado el capitolio? Y no me digas que con un mapa - Bromea Caesar.

- Es diferente, es muy diferente a mi distrito - Respondo.

-¿Oh?¿ Diferente en que sentido? Pon nos un ejemplo.

- Aah, vale, bueno... las duchas aquí son raras - Respondo después de pensar un poco.

- Las duchas - Piensa.

- Sí.

- Nuestras duchas son diferentes - Repite. Antes de que termine le interrumpo.

- Tengo una pregunta para ti Caesar, ¿todavía huelo a rosas? - El publico se ríe.

- Aaah - Dice un poco inseguro.

- Hueleme - Ya reacciona y se acerca.

- Mmmm, hueles. ¿Y yo si? ¿Yo si huelo? - Cuando me acerco el público no respira(la expresion esa k no macuerdo).

- mm, está claro que hueles mejor que yo - Digo.

- Bueno he vivido aquí más tiempo - Luego todos empiezan a reír y aplauden. - Me parto. Bueno Peeta, dime, ¿hay una chica especial esperándote en casa?

- No, no que va - Le miro.

- ¿No? Eso no hay quien se lo crea. Mirar esta cara, un chico guapo como tú,. Peeta, dímelo. - Bingo

- Bueno, hay ... hay una chica de la que siempre he estado enamorado. Pero no creo que ella supiera de mi existencia hasta la cosecha.

- Uum. Bueno, sabes qué Peeta, sal ahí, gana los juegos y vuelve a casa. Fijo que sale contigo. ¿Verdad amigos?- Todo el mundo asiente y aplaude.

- Gracias pero, creo que ganar no me ayudaría. - Se ve confundido y curioso.

- ¿Por qué no? - Pregunta

- Porque ha venido conmigo - suelto en un susurro. Todo el público se calla.

- Eso si que es mala suerte - Dice pareciendo apenado.

- Sí... lo es.

- Te deseo lo mejor. - Se acaba mi tiempo de la entrevista y me despide.

- Gracias - Digo por lo de antes.

-Peeta Mellark del Distrito doce.- El público me aplaude.

Cuando salgo, tenemos que ir a nuestra planta, Katniss no está alrededor. Me subo en el ascensor para ir a mi habitación, cuando salgo, la puerta del otro ascensor se abre y Katniss sale viniendo como una bala hacia mi, y me empuja contra una urna llena de flores, que cae al suelo, y yo detrás. Aterrizo sobre las manos, que me empiezan a sangrar.

 -¿A qué viene esto?-pregunto

 -¡No tenías derecho! ¡No tenías derecho a decir esas cosas sobre mí!

Los ascensores se vuelven a abrir y salen Effie, Haymitch, Cinna y Portia.

- ¿Qué está pasando? -pregunta Effie- ¿Te has caido?

- Después de que ella me empujara -respondo

- ¿Lo has empujado? - le pregunta Haymitch a Katniss.

- Ha sido idea tuya, ¿verdad? ¿Lo de convertirme en una idiota delante de todo el país?

-Fue idea mía -intervengo, mientras me quito trozos de cerámica de las manos - Haymitch sólo me ayudó a desarrollarla.

-Sí, Haymitch es una gran ayuda... ¡para ti!

-Eres una idiota, sin duda -dice Haymitch-. ¿Crees que te ha perjudicado? Este chico acaba de darte algo que nunca podrías lograr tú sola.


-¡Me ha hecho parecer débil!

-¡Te ha hecho parecer deseable! Y, reconozcámoslo, necesitas toda la ayuda posible en ese tema. Eras tan romántica como un trozo de roca hasta que él dijo que te quería. Ahora todos te quieren y sólo hablan de ti. ¡Los trágicos amantes del Distrito 12!

-¡Pero no somos amantes! -exclama.

-¿A quién le importa? -insiste Haymitch - No es más que un espectáculo, todo depende de cómo te perciban. Después de tu entrevista lo único que podría haber dicho de ti era que resultabas bastante agradable, aunque debo admitir que eso ya de por sí es un milagro. Ahora puedo decir que eres una rompecorazones. Oooh, los chicos de tu distrito caían abrumados a tus pies. ¿Con cuál de las dos imágenes crees que conseguirás más patrocinadores?

-Tiene razón, Katniss -dice Cinna, acercándose a ella.

-Tendría que haberlo sabido -responde- Así no habría parecido tan estúpida. 

-No, tu reacción ha sido perfecta. De haberlo sabido, no habría parecido tan real -interviene Portia. 

-Lo que le preocupa es su novio -digo, enfadado por la indiferencia que me tiene, mientras me saco un trozo de urna lleno de sangre de la mano, aunque no es lo que más me duele ahora mismo.

-No tengo novio -dice, pero se pone colorada, lo que me hace enfadarme más.
 
-Lo que tú digas, pero seguro que es lo bastante listo para reconocer un farol. Además, tú no has dicho que me quieras, así que ¿qué más da? 

-Después de que dijese que me quería, ¿a vosotros os pareció que podría estar enamorada de él? -pregunta

-A mí sí -responde Portia-. Por la forma en que evitabas mirar a las cámaras y el rubor en las mejillas -lástima que no sea verdad. Los otros asienten. 

-Eres una mina, preciosa, vas a tener a los patrocinadores haciendo cola -asegura Haymitch.
 
-Siento haberte empujado -me dice, parece avergonzada.

-Da igual -respondo, encogiéndome de hombros-. Aunque, técnicamente, es ilegal. 

-¿Tienes bien las manos? -sí, claro, están sangrando porque tienen la regla.

-Se pondrán bien -respondo en su lugar.

-Vamos a comer -dice Haymitch, y todos lo siguen, menos Portia que me lleva a que me curen las manos.

****

Cuando terminan vuelvo a la habitación y como no puedo dormir voy al salón y miro por la ventana. Las vistas son preciosas. Estoy un tiempo mirando por la ventana cuando Katniss sale de su habitacion y se me acerca. No la noto hasta que habla.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Capitulo 16 Peeta

Sigo leyendo y sigo y sigo y sigo.

*Carta*

Para las entrevistas Tenk  me diseña un vestido palabra de honor marrón claro que me llega por debajo de la rodilla. Estoy fabulosa. Cuando salgo, la gente aplaude, Caesar me presenta y ahí empieza todo. Un interrogatorio. Muchísimas preguntas. Si no me hubiera preparado seria agobiante. Aunque en cierto modo lo es. Me las arreglo para contestar todo, y en algunas ocasiones el público se ríe o me aplaude más. Luego me hacen la última pregunta.

- Nos has contado que tu madre y tus amigos se despidieron de ti ¿no? ¿Pero y tu padre? - Pregunta.

Como había hecho todo el rato, respondí lo primero que me vino a la cabeza, incluyendo a Haymitch. Casi.

- Bueno Hay... - Caesar me miró con mucha atención y me paré, no es bueno que se sepa que es mi padre, carraspeé y pensé en algo.

Caesar siguió - ¿Hay...?

- Mmm... hay... hay que tomar en cuenta que mi padre desapareció cuando nací así que esa pregunta la tengo que responder con un no.

Hay un silencio, otra pregunta, vuelven los aplausos y termino. Luego entra William y pasa lo mismo. Preguntas y más preguntas. Él parece estar orgulloso de responder a todo correctamente, Caesar nota eso, aunque yo sé que Will quiere irse de allí. Caesar sonrie, y ahí es cuando sé que  viene la estúpida pregunta. La maldita pregunta que hace que tengas que tomarte un tiempo para responder o dejar ver una debilidad.

Su pregunta era:
-Sabemos que tu hermano y tú erais muy cercanos en la infancia, ¿sigue siendo así?

-Está muerto -responde sin mostrar emoción alguna. 

La entrevista sigue, y al finalizar Ceaser acaba diciendo alguna opinión de los tributos, y que mañana nos espera el grandioso día en el que empiezan los juegos. Cuando nos reunimos con Haymitch y Jequelina, Haymitch me da una mirada rara y veo un brillo en sus ojos que creo que es enfado, porque, seguramente, William y yo hemos deprimido al público o los habremos aburrido con nuestros problemas.

Jequelina nos dice que vayamos a nuestra habitación  y que mañana tendremos estar despiertos a las 9 : 30 para que los estilistas decidan lo que vamos a llevar y luego a las 3 : 00 nos llevaran a la arena. 

Will y yo subimos, pero él se queda en el salón  así que yo también decido quedarme. Primero estamos callados pero después él pregunta por mi padre. Le cuento lo que le cuento a todo el mundo. Como él preguntó sobre mi padre yo le pregunto sobre su hermano.

- ¿Qué le pasó? - Will duda.

Se que hay mucha gente que muere en el distrito doce, así que también sé que hay muchas formas de morir, algunas lentas, otras no tanto. Mientras decido si le pregunto otra vez o no, el responde.

- No está muerto - Le miro sin comprender.

- ¿Qué...?¿Pero...? Entonces ¿por qué...? -  Gracias a Dios que no me deja seguir haciendo el tonto.

- Cuando era pequeño tenía una enfermedad, era grave pero no parecía mucho. También la cura parecía simple de encontrar, pero no lo era. Lo que tenía parecía una gripe pero actuaba como un cáncer.  A los 3 años, ya estaba muy mal, así que mis padres hicieron algo.
A los doce años, me contaron lo que habían hecho, ya que era lo suficientemente mayor para preguntar. Ellos, al no saber que hacer, le pidieron ayuda al Capitolio, me daban la cura cada 3 años. El líquido te hacia sentirte estupendamente, te curaba todo lo que tenías mal, en un día. Durante ese día eras casi invencible. Era genial, pero muy cara. Mis padres le debían una gran deuda al Capitolio y ahí es donde entra Charlie, él nació cuando yo tenía 5 años. Hace dos años cuando me dieron los últimos frascos, se llevaron a Charlie. 

Le iba a preguntar muchas cosas como: ¿qué le había pasado a su hermano? o ¿dónde está? ¿estará bien? ¿qué le hacen? ¿por qué lo tienen? ¿cómo sabe si sigue vivo?. Pero de repente estábamos muy cerca. Sus labios a un centímetro de distancia de los míos y al siguiente segundo él me estaba besando. Espera, espera, espera. ¿Por qué me está besando?
 un momento, yo también le estaba besando. ¿Quién a besado a quién? ¿Yo le he besado? No yo no le estoy besando lo que pasa es que me ha pillado por sorpresa, defensas bajas y esas cosas. Y ¿por qué no lo aparto? Oh mierda, pienso en Peter, a mi me gusta Peter no Will. Me separo. Ha estado muy bien. No. No, no, no, no, no. No lo ha estado. Le miro y él ya me está mirando. 

- No  podemos - Susurro y él asiente pero me besa otra vez. Un pequeño beso en los labios.Se levanta para irse a su habitación pero le cojo de la manga y le siento. Me mira confundido así que le digo: 

- Quédate -susurro.

Duda un momento pero luego se queda.  Le hago preguntas sobre su hermano. Algunas como qué se sentía al tener un hermano, cómo se divertían, la cosa mas estúpida que le había hecho y cosas como esas. Entonces decido contarle que Haymitch es mi padre. Primero parece que no se lo cree, pero luego susurra algo como ''si se parecen'' o algo así. Luego me mira, hay algo en sus ojos que no reconozco y no se si esta enfadado por no habérselo dicho cuando preguntó.  Antes de que diga algo le beso y se que me volveré loca por esto luego. Se hace tarde y nos vamos a la cama.

A la mañana siguiente me levanto a las 9 : 23 que era bastante tarde. Como por la noche después de estar con Will me di una ducha, decido ir a desayunar en camisón. Cuando salgo están todos terminando de desayunar. Jequelina me mira como si quisera decir algo, pero se calla, Haymitch ni siquiera me mira y Will no me quita el ojo de encima. A las 9 : 30 llega Trek, justo a tiempo,  que empieza a decir todo lo que se le pasa por la cabeza, la mayoría positivo, pero también se le une Jequelina y decido ignorarles y centrarme en el desayuno.

Para cuando he terminado de desayunar, Trek me pone el traje de este año para los Juegos. Uno blanco. Nos dirigimos al ático para entrar en el aerodeslizador que nos llevaría a la sala de preparación para los juegos.
 Los estilistas van en uno, los tributos en otro, chicas y chicos separados. Will se dirigió al aerodeslizador donde irá. Cuando desapareció de mi vista me despedí de Haymitch, y me da la misma mirada que ayer me dio Will y me abraza. Cuando subo al aerodeslizador estoy muy confundida, cuando me piden el brazo para ponerme el localizador tienen  que chasquear los dedos frente mi cara.

En la sala, Trek me explica que el traje me va a proteger del frío y al ser blanco reflejará el calor del sol. También es casi imposible de romper. La verdad es que no parece que tenga esas cualidades, parece que me han envuelto en una media blanca hecha a medida que actúa como si no llevara nada, en serio, era como si me hubieran pintado de blanco. Pero es lo que tengo, es elástico y muy cómodo  Me pongo lo que me lanzó mi madre, a modo de pulsera y justo después suena una voz haciendo la cuenta atrás.  Trek me avisa que no salga del círculo antes de que acabe la cuenta atrás o pasará algo muy malo. Le voy a preguntar qué, pero queda muy poco tiempo y ya estoy subiendo a la arena. 

10... 9... 8... 7... 6... 5... 4........

Alguien sale de su círculo. Está de espaldas. Espera un momento ¿Will?

domingo, 14 de julio de 2013

Capítulo 15 Peeta

Es tarde y no quiero dormir así que me pongo a leer la carta.


*Carta*

...de mi padre. De repente entran dos agentes de la paz, mi madre tira eso debajo de una banqueta que hay debajo de la ventana. Me da un abrazo y me susurra que lo utilice bien. La pulsera que lanzó está al lado de unas zapatillas amarillas. Lo recojo y cuando veo que alguien va a entrar la meto en un bolsillo por dentro del vestido y me siento encima de un cojín. Entran Peter y Adrián. Me relajo, pero en mi cabeza hay una voz que dice no quiero ir a los Juegos del Hambre, son estúpidos y además me quiero quedar con ellos. Peter se coloca detrás de la mesa que casi le tapa y me sonríe. Sin embargo Adrián me mira con una cara triste, se acerca y me da un beso. Peter nació hace 4 años. Cuando tenía 2, yo cumplí 15 y empecé a jugar con él, un día fui a su casa, ya que mi madre y la suya eran amigas, y allí me encontré con Adrián, que era su hermano y un año mayor que yo. No lo conocí antes porque él no iba a la escuela. Pasaron algunos días y al final acabé hablando más con Adrián que jugando con Peter. Este se acerca y me pregunta si la próxima vez que nos veamos voy a prepararle el juego que tanto le gusta. Se me humedecieron los ojos. Adrián responde por mi y lo sienta encima de otra mesa que esta lejos de nosotros. Adrián vuelve y me abraza. Me gustaría quedarme así, siempre entre sus brazos. Pero se lo llevan.

Algunos agentes de la paz llegan, y mientras vamos al tren veo un gato negro que se cruzaba en nuestro camino; pero el sol me quita la visión y cuando vuelvo a mirar, el gato no está. Miro alrededor y descubro que ha sido un error. Mi mirada se encuentra con la de Will. Cuando iba al colegio se metía conmigo, muchas veces me tiraba los libros y luego, si pasaba algo me echaba la culpa y como era muy sociable todos le creían a él. Los ojos de Will son de un color como el ambar, nunca antes me había fijado. Le dejo de mirar y al girar la cabeza veo un tren con un color gris metalizado. Cuando nos montamos Jequelina nos da una charla de lo que vamos a poder disfrutar, y nos dice que somos muy afortunados. Por dentro el tren tiene las paredes blancas, pero antes de llegar al suelo hay unas lineas de color verde lima. El suelo que parece de granito pero que es otro tipo de mineral tiene extendida una gran alfombra con todo tipo de colores verdes que parece que recorre desde el primer vagón haste el último. Las mesas y las sillas están combinadas, algunas blancas, verdes y negras. En el techo destacaban unas grandes lamparas marrones.

 Pasamos una noche en el tren. Para desayunar sirven unos gofres a los que les puedes echar sirope. También hay muchos pasteles, bollos y todo tipo de fruta. Me pongo a desayunar y decido hacerme una tostada. Poco después llega Haymitch tambaleándose. Está muy borracho. Aprovecho eso para  preguntarle muchas cosas.

De repente me despierto. Me quede dormido con la carta. Me doy cuenta de que no me he despertado yo solo ya que en la puerta hay unos suaves golpes y una voz aguda, irritante y bastante molesta que me dice:

- Peeta, tienes que levantarte. A desayunar. ¿Me escuchas, Peeta? ¿Y tus modales? Respóndeme- Luego oigo unos rápidos pasos con el sonido de tacones alejarse.

La ignoro y sigo leyendo, esto se hace interesante.

Primero empiezo con algo que todo el mundo preguntaría aun que también me sería útil saber la respuesta.

- La arena es diferente cada año ¿Verdad? Bueno si estuviese formada de metales ¿Cual sería el mejor refugio?

- Ajá, looh que podrías haacer es fundite con el etal ¿no crees niniiiiita?- Luego se ríe.
Vale, si contesta esto y dice la verdad, le puedo preguntar lo que sea, me dirá la verdad y luego lo seguramente lo olvidará.

- ¿Estas borracho, Haymitch?

- Naaaaaaaaa, yoo solo muchiiiiiiiisimo -. Perfecto

- ¿Con cuantos años tuviste que ir a los Juegos?

- Cooooo deciseis

- ¿Y que hacías en el distrito doce antes de eso?- Se puso un poco serio

- Pues mira yo vivía en una casa, había túneles que redirigí, mis padres estaban extrañamente contentos. A lo mejor era por Tamara -Cuando menciona a mi madre me entristezco- bueno hay cosas con ella que mejor no te cuento, sobre todo lo de los túneles. - Suelta una risa pero esta vez es amarga. 

Decido arriesgarme porque seguramente no lo recordara pero le digo:

- Tamara es mi madre - 

Pero creo que no me ha oído, parece que esta inconsciente. Le muevo y suelta un ronquido. Luego aparece Will, mira a Haymitch con una cara extraña. Luego intenta hablarle, pero yo no le dejo. Si se cree que después de ponerme motes tontos, molestarme y hacerme de todo lo voy a perdonar por que seguramente muramos los dos, está muy equivocado. Haymitch ronca otra vez y me asusto, me resbalo pero Will me coge.
Bueno, vale eso se lo agradezco, sería una pena estar muerta antes de que los Juegos comiencen. Al final acabo hablando con él, pasamos un buen rato en compañia y cuando Haymitch se despierta le preguntamos algunas cosas para ganar los Juegos. Responde un par, pero luego se va a su habitación. Llegamos al capitolio y miro asombrada la masa de gente que hay alrededor del tren. También me fijo en el aspecto que tienen, hay ropa de todos los colores, pestañas de todos los tamaños y pelos con todo tipo de formas.

Jequelina nos dice que vamos a ir con nuestros estilistas, llegamos a una sala y le pregunto a dos personas si son los estilitas, ellos se ríen y dicen que primero tienen que ponerme presentable. Con eso me cayo y dejo que hagan su trabajo. 
Ellos me peinan, me lavan y también me depilan y puedo decir, que no recomiendo a nadie pasar por eso. Cuando por fin veo al estilista es bastante normal comparado con las demás personas que he visto y sin querer lo digo en voz alta.
Él se rie.

- Soy Tenk, tu estilista

- Yo soy Valen

- Pues Valen, como sabes vas a ir de minera pero tu traje va a ser... especial.

Cuando ya estoy vestida salimos y me encuentro con Will. A él el traje le queda mucho mejor que a mi. Jequelina, Tenk y Clyr; el estilista de Will, nos desean suerte. Cuando salimos, algunas personas se fijan en nosotros; pero solo algunas. Luego llegamos al final de la pasarela y el presidente Snow da su discurso. Cuando terminamos nos dicen que lo hemos hecho bien. 

Jequelina nos lleva a nuestra planta y me voy directa a la habitación  Es bastante lujosa, la cama es enorme y cuando me tumbo descubro que es muy cómoda,  las sabanas parecen ser de seda, hay espejos en el techo y por todas partes. Veo un armario con ropa que seguramente sea la que voy a vestir estoy días. Voy al baño, pero no lo parece. Es tan grande como la cocina que había en mi casa. Las duchas son como mi antigua cama y enfrente del lavabo hay otro espejo que tiene decorados dorados que hacen juego con las paredes y el suelo.

Luego vuelvo a la cama y al despertarme empieza mi primer día de entrenamiento. Después de desayunar nos llevan a la sala de entrenamiento donde hay un hombre que nos dice que le escuchen. Empieza a hablar de todos vamos a morir, bueno todos excepto uno y que seguramente las formas de morir no sean solo en una batalla, también podemos morir de desidratacion, desnutrición y alguna que otras infecciones por las heridas, también nos aconseja que estemos atentos a los próximos días ya que podrían ser de gran utilidad. Y así es, todos los días después de desayunar vamos a entrenar y para no saber nada, se me dan bastante bien los cuchillos y también e aprendido a escalar. Al cuarto día ya se quien es quien, también me llevo mejor con Will y se que podría hacer en la entrevista privada con los patrocinadores. Cuando llega el día que dicen nuestras notas, nos reunimos en el salón vemos todas las notas, hay muchos 5 y 6, los profesionales no bajaron de los 9. Cuando dicen mi nota estoy que salto por las paredes, aunque eso fue los que hice y bueno mientras lo hacia, tiraba algunos cuchillos. Anuncian que saque un 9 y Will también. Nos felicitan  y cuando Haymitch me mira tiene una mirada pensativa, debe ser que no confiaba en nosotros.



martes, 14 de mayo de 2013

Capítulo 14 Peeta

*Carta*

Fue la peor mañana de mi vida, a los últimos juegos mandaron a mi padre, y me da que no es casualidad que en estos me manden a mi.
 Mi padre empezó a cavar un túnel bajo su casa por si algo pasaba que nos escondiésemos ahí, mi madre me dijo que, cuando estaban saliendo, él se lo enseñó y el día que lo terminó, había llegado a algún lado pero mi madre no se acordó a donde era. Pues ese año, que mi padre tenia 17 años, lo mandaron a Los Juegos del Hambre. Una mujer llamada Jequelina vino vestida de azul, enseñó el vídeo que llevo viendo 5 años sobre la revolución y cuando cogió la papeleta de los chicos, lo dijo, mi padre. Haymitch Abernathy. Él no sabe que existo. Ganó Los Juegos del Hambre y no volvió al distrito 12, se quedó en la aldea de los vencedores emborrachándose. Cuando nací, le pregunté a mi madre algo sobre mi padre ya que todos los demás de la clase sabían todo sobre sus padres y yo tenía curiosidad. Ella lloró pero me llevó a una casa en ruinas, cuando entré todo estaba destrozado pero vi una alfombra en la pared, parecía de oso, fui a tocarla y se hecho para atrás  Había un hueco tapado con madera. Se camuflaba bien pero había u pequeño agujero al final de cada tabla, alguno mas alto que otro y en una el agujero estaba arriba del todo. Tiré de esa y las demás cayeron. Entré al túnel. Lo seguí y había dos caminos, uno llevaba a una parte del bosque y otro a una amplia sala. En la sala, había muchas fotos de mis padres, había una mesilla donde estaba la cámara con la que seguramente se hicieron las fotos. Cada tarde iba y decidí que en vez de pedir comida al capitolio o comprarla con el poco dinero que teníamos la conseguiría en el bosque. Así que cogía toda la fruta que encontraba, conseguí comida para 2 meses y hubiera conseguido más si hoy no me hubieran elegido para ir a Los Juegos del Hambre. Cuando me despido de mi madre, las dos lloramos, ella me da una especie de pulsera y me dice que era de mi...


Llaman a la puerta, dejo de leer y lo escondo donde lo encontré. Como hoy es el tercer día me preparo para las sesiones privadas con los Vigilantes. Después de comer nos llaman para hacerla, pero como nosotros somos del Distrito 12 nos llaman los últimos. Llaman primero a Katniss. Le digo que se asegure de usar el arco.

Cuando me llaman estoy un poco nervioso, entro y miro a los vigilantes,que me observan fijamente y parecen tensos. En la sala, los cuchillos y el arco están a la derecha y el camuflaje, las trampas y las pesas están en el lado izquierdo. Cuando me alejo del lado derecho, los Vigilantes se relajan. ¿Qué les pasa?

Cojo la bola que pesa 40 kg, la tiro y rompo un maniquí que estaba a 9 metros. Luego cojo la bola que pesa 45 kg, la tiro y consigo hacer 7 metros. Esto no va bien, la mayoría de los Vigilantes me miran con aprobación pero no voy a sacar una buena nota si no me esfuerzo más, aunque me esté muriendo por dentro, así que cojo la bola de 50 kg la tiro con toda la fuerza que puedo y me sorprendo cuando la bola llega a 8 metros de mí. Miro a los Vigilantes, todos me han visto. Bien. Voy a ir a tirar otra bola, pero me dicen que ya esta bien.

Vuelvo a nuestro piso, la verdad es que pienso que podría sacar un 6, es malo pero seguro que piensan que no me he esforzado lo suficiente por tirar 3 bolas así que supongo que es lo que merezco. En el salón de mi planta están Effie, Portia y Cinna. Me siento y esperamos a Katniss. Cuando llega parece cabreada. Effie la mira mal ¿Lo habrá hecho mal? Ella no puede hacerlo mal. ¿Como lo ha podido hacer mal? Ella no hace nada mal. Effie empieza a regañarla.

-¡¿Estás loca?!

- Me he cabreado. - Responde Katniss

- ¡¿Cabreado?! No te das cuenta de que tus actos nos perjudican a todos. No solo a ti.

- Solo quieren un buen espectáculo - Interviene Cinna.

- Pero no son formas, Cinna. ¡No.Lo.Son! - Entra Haymitch - Vaya. Por fin.- dice alargando la O - Espero que hayas visto que tenemos un problema.- Haymitch sonrie y le hace a Katniss un gesto con el pulgar hacia arriba.

- Buen disparo preciosa - Se ríe - ¿Que, Que, Que han, Que han hecho cuando has atravesado la manzana? - Pregunta Haymitch orgulloso.

- Se han quedado bastante alucinados - dice Katniss

- Oh... Sí - Se ríe - ¿Qué les has dicho, gracias por su...?

- Gracias por su consideración - le aclara Katniss.

-Muy bueno, muy bueno.

-Seguro que no os hace tanta gracia si los Vigilantes deciden desquitarse. - Les corta Effie.

-¿Con quien? ¿Con ella? - Pregunta Haymitch -¿Con él? ¿Acaso no lo han hecho ya? - dice en tono de burla - Relájate,  tomate una copa - Hace una pausa, pero continua - Habría dado lo que fuera por verlo - le dice a Katniss.

En la televisión, Caesar explica como va a decir las notas y cuando termina, empieza por el Distrito 1, Marvel tiene un 9 y Glimmer un 10, del Distrito 2, Cato tiene un 10 y Clove otro 10... Del Distrito 5, Foxface tiene un 5, del distrito 11, Tresh tiene un 9 y Rue un 7. Ahora me toca a mí. Cuando dicen que he sacado un 8 me sorprendo y me felicitan.

- Ahhh...- Grita felizmente Portia

- Bravo - Dice Haymitch

-Vaya. Excelente - Dice Cinna

- Bien - dice Effie - Podemos trabajar con eso.

Ahora viene la puntuacion de Katniss. Nos quedamos en silencio, Caesar tarda un poco en decirla. Y al fin lo dice.

- Y por último, del distrito 12 ,Katniss Everdeen, con una puntuación de... once.-

Todos empiezan a gritar de felicidad.

- Creía que me la tendrían jurada. - Dice Katniss.

-Les habrá gustado tú valor- Responde Haymitch.

-Por Katniss Everdeen, la chica en llamas. - Brinda Cinna.

Cuando nos vamos a nuestras habitaciones, felicito a Katniss y me dan ganas de abrazarla pero me aguanto y me voy a mi habitación. Por muy agotado que este, no me puedo dormir así que me levanto, me voy al salón y cojo un juego que inventó el Capitolio, Cuando estoy jugando en el suelo, el dado se cuela debajo de la cama y recuerdo que no había terminado de leer la carta, también debería ir a hablar con Haymitch. Pero bueno, lo haré mañana.

jueves, 28 de febrero de 2013

Capítulo 13 Peeta


     
   Estoy en mi habitación, tumbado en la cama, siento la necesidad de moverme pero como si no tuviera fuerzas me quedo como estoy, así tumbado, incapaz de hacer nada. Pasa un rato y decido que debería hacer algo, no se el qué pero me levanto, y estoy dando vueltas por la habitación. Después de dar vueltas y más vueltas decido volver a pararme pero esta vez en vez de tumbarme en la cama me siento en una silla, entonces es cuando veo una pequeña cosa debajo de mi cama, lo recojo y veo que en la pared hay un agujero. Lo cojo, no se que puede ser, es extraño, es redondo y alargado, se parece a un reloj solo que no tiene para ver la hora pero no es una pulsera ya que no tiene ningún cierre y no se puede doblar, aparto un poco la cama, en el agujero hay un papel, está escrito, me dispongo a leerlo cuando  me doy cuenta de que son las diez menos cinco así que me dirijo al ascensor, allí está Effie, que viste un traje morado. Luego llega Katniss.

Vamos a las salas del entrenamiento, esta va a ser la primera vez que nos reunamos todos los tributos. La sala es enorme, el suelo es gris con algunos toques rojos, tiene zonas mas altas que otras, una raya azul atraviesa la pared  gris. En una pared hay un palco donde están los vigilantes, hay algunas sillas, mesas y comida. Nos colocamos en un circulo alrededor de una mujer que nos va explicando lo que hay que hacer y las normas. Algunos tributos en la cara muestran tristeza, otros miedo y otros parecen que quieren que empiecen ya los juegos. Cuando la mujer termina de hablar podemos empezar a practicar en los puestos.

Empezamos en un puesto distinguiendo lo que es comestible de lo que es venenoso. Luego nos vamos pasando por cada uno de los puestos hasta que conseguimos hacerlo decentemente, Katniss aprende las cosas mas rápido que yo salvo en el puesto de camuflaje, yo me estaba pintando el brazo como la corteza de un árbol , ella me miró sorprendida y me preguntó como había hecho eso, yo la explicé que en el distrito 12 en la panadería me encargaba de decorar los pasteles. Hago una broma pero ella no se ríe. Me encantaría verla feliz sin que estuviera actuando.

Nos pasamos los siguientes días visitando todos los puestos. Cuando hablamos Katniss actúa,  a veces suelta una carcajada o asiente. A mi no me hace falta, pero ella está incomoda a mi lado.

Un día de entrenamiento veo que la niña del distrito 11 nos esta mirando, es una ricura, la verdad no me puedo creer que a la pobre le haya tocado tener que venir a los juegos. Se lo digo a Katniss.

- Creo que tenemos una sombra.- Katniss se gira y ve a la chica detrás de la columna. Justo después la chica se esconde. Katniss la miraba con ternura e incluso creo que a sonreido, creo que la recordaría a su hermana.

Esa misma noche, en la cena, Haymitch y Effie están insoportables y no paran de comernos el coco con normas, instrucciones, preguntas y comentarios. Yo les aguanto como puedo, pero a mitad de la cena, Katniss se levanta y se va. Aprovecho para escabullirme detrás de ella mientras Effie comenta sus malos modales.

En mi habitación, me acuerdo de el papel. No me puedo creer lo que pone.

miércoles, 9 de enero de 2013

Capítulo 12 Peeta


Haymitch y yo le damos los buenos días y nos sentamos en la mesa con nuestros respectivos platos. Después de comerse varios platos de estofado Haymitch suspira, saca una petaca del bolsillo, le da un trago y apoya los codos en la mesa.

-Bueno, vayamos al asunto: el entrenamiento. En primer lugar, si queréis, podéis entrenaros por separado, decididlo ahora.

-¿Por qué íbamos a querer hacerlo por separado?- Pregunta Katniss. No me esperaba que dijera eso.

-Supón que tienes una habilidad secreta que no quieres que conozcan los demás. -Katniss me mira.

-Yo no tengo ninguna –digo, y es verdad-. Y ya se cual es la tuya, ¿no? Me he comido más de una de tus ardillas.

-Puedes entrenarnos juntos – dice Katniss. Asiento.

-Yo no se hacer nada –respondo-, a no ser que cuente saber hacer pan.

- Lo siento, pero no cuenta –bueno, no lo decía en serio- Katniss, ya sé que eres buena con el cuchillo.

-La verdad es que no, pero sé cazar. Con arco y flechas. – responde Katniss.

-¿Y se te da bien? - No responde rápido, espero que no se le ocurra decir que no.

-No se me da mal -¿Qué no se le da mal? Es la persona que mejor sabe usar el arco del distrito 12, puede que de Panem entero.

-Es excelente –digo-. Mi padre le compra las ardillas y siempre comenta que nunca agujerea el cuerpo, siempre le da en un ojo. Igual con los conejos que vende a la carnicera, y hasta es capaz de cazar ciervos.

-¿Qué haces? –me pregunta.

-¿Y qué haces tú? Si quieres que Haymitch te ayude, tiene que saber de lo que eres capaz, no te subestimes.

-¿Y tu que? Te he visto en el mercado, puedes levantar sacos de harina de 45 k. Díselo. Sí que sabes hacer algo.

-Sí, y seguro que la arena estará llena de sacos de harina para que se los tire a la gente. No es como que a uno se le de bien manejar armas, ya lo sabes.

-Se le da bien la lucha libre –le dice a Haymitch- quedó el segundo en la competición del año pasado, por detrás de su hermano –no pensé que se habría fijado tanto en mi.

-¿Y de qué sirve eso? ¿Cuantas veces has visto matar a alguien así? –digo, disgustado.

-Siempre está el combate cuerpo a cuerpo, solo necesitas hacerte con un cuchillo y al menos tendrás una oportunidad. Si me atrapan ¡estoy muerta! -

Está empezando a subir el tono y siento que voy a estallar.

-¡Pero no lo harán! Estarás viviendo en lo alto de un árbol, alimentándote de ardillas crudas y disparándole flechas a la gente. ¿Sabes que dijo mi madre cuando vino a despedirse, como si fuera a darme ánimos? Me dijo que quizá el Distrito 12 tuviera por fin un ganador este año. Entonces me di cuenta que no se refería a mi. ¡Se refería a ti!

-Vamos, se refería ti –no lo entiende, no lo entiende.

-Dijo: << Esa chica si que es una superviviente >> -cuando recuerdo el momento rengo que retener las lagrimas.

-Pero solo porque alguien me ayudó –sin poder evitarlo mis ojos se desvían hacia el panecillo que tiene en la mano, lo recuerda, no esperaba que se acordara… solo teníamos 11 años. Me encojo de hombros.

-La gente te ayudará en la arena. Estarán deseando patrocinarte –digo.

-Igual que a ti –

-No lo entiende – le digo a Haymitch y pongo los ojos en blanco-. No entiende el efecto que ejerce en los demás -

Nos quedamos en silencio,Haymitch se nos queda mirando, seguro que estará pensando que hoy va a ser un día muy, muy duro o eso creo yo. Nos dice que practiquemos juntos pero sin mostrar nuestras habilidades y siendo amables el uno con el otro. Después de eso me levanto y salgo a mi habitación para reunirme a las 10 con Effie y con Katniss para ir al entrenamiento.



Capítulo 11 Peeta


Por fin es de día, después de despertarme no he podido dormir dormir mas de 30 minutos seguidos.  Me voy a duchar y me permito quedarme un tiempo bajo el agua. Empiezo a pensar y recuerdo mi pesadilla, me da un escalofrió al pensarlo. No me he dado cuenta de que pasaba el tiempo y he tardado 45 minutos en ducharme. Elijo la ropa que voy a ponerme y bajo. Veo a Portia, que esta durmiendo. Ahora entiendo por qué había tanto ajetreo anoche en la ciudad. Los habitantes del Capitolio se van de fiesta por las noches y duermen durante el día. Portia se despierta, en sus ojos que están medio abiertos y mirándome  es como si percibiera una mirada de pena. La mirada de Portia lo dice todo, lo sabe y creo que también lo siente por mi. Le pregunto:

-¿Cómo lo sabes?- No creo que se me notara tanto ¿o si?

Me responde que Cinna estaba dudando si era verdad o no.

-Él ya lo pensaba, con los dibujos solo se lo he asegurado.

Éso me deja sorprendido. Unos segundos después, creo que a Portia le están empezando a humedecer los ojos y sale de allí murmurando:

-Pobrecitos, son los trágicos amantes del distrito 12.- Suspira- Si lo dijeran seguro que conseguirían patrocinadores.

Pienso en esas palabras. Estaría bien que fueran amantes aunque solo sea durante los días que practican para luchar a muerte. Por lo menos en esos días podría estar con ella, eso estaría muy bien solo que no va a pasar. Luego también pienso en lo otro que ha dicho :

''Seguro que si lo dijeran conseguirían patrocinadores''.

 Eso seguramente sea verdad y le viene el pensamiento de que si fingiesen que lo son, conseguirían patrocinadores, que según el consejo de Haymitch, es lo que necesitan para sobrevivir en ese lugar de tan mala fama para los tributos excepto por los profesionales, la verdad es que no veo justo que ellos puedan practicar para luego ser unas maquinas de matar y los demás distritos tengan que hacer el trabajo sucio: cultivar, extraer carbon, pescar... y hacemos todo eso para luego morirnos de hambre o no comer comida decente -me estoy desviando del tema-.

Bueno hoy vamos bien ya que acabo de descubrir una idea para ganar patrocinadores, solo tiene que convencer a Haymitch y a Katniss que seguro que no aceptara, pero y. . . ¿si no se lo dice? ¿tendrían mas posibilidades? Si eso se lo dice solo a Haymitch, ella ya se enterara.

Cuando vuelvo a la realidad ya ha pasado un buen rato y veo que donde antes estaba Portia, estaba el traje me tenia que poner. Me lo pongo. La verdad es que no estoy muy mal con ese traje, se podría decir que me sienta bien.

A Katniss y a mi nos han vestido igual, al ir igual, no parecemos enemigos, parecemos como si estuviéramos en un mismo equipo.

Me dirijo a la mesa para desayunar.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Capítulo 10 Peeta

Es un edificio altísimo con paneles de cristal.  Hay 12 plantas, cada distrito tiene que ir a su planta y como somos el distrito 12 nos toca la mas alta. En el ascensor es como si me marease ya que va muy rápido.

Llegamos a nuestra planta, me voy a mi habitación solo he estado unos días fuera y es tengo que volver, es como una necesidad no un antojo, aunque estaría bien que nos dejaran. Tengo que cambiarme para cenar y me doy una ducha, era increíble la cantidad de cosas que podías hacer en la ducha. Cuando salgo me seco y me pongo una ropa decente aunque por los lujos del capitolio no creo que haya algo que no sea decente. Cinna me dice que hay que ir a cenar también que desde el tejado todo es aun mas bonito, se nota que me a visto mirar por la ventana. Luego voy a cenar.

Me siento y espero a que lleguen los demás. Como poco, se podría incluso decir que nada. Katniss ve a la avox que la esta sirviendo y no se como se le ha ocurrido, pero ha dicho que la conocía.  Effie le ha explicado que es imposible ya que los avox son traidores del capitolio. He notado que Katniss se estaba poniendo nerviosa así que decido ayudarla:

- Se parece mucho a Delly Cartwright.-


-Es verdad- me mira como si no esperara que yo interviniera pero luego me lo agradece con la mirada.


Todos se relajan. Nos vamos donde está la televisión y nos ponemos a ver la repetición del desfile. Al final cada uno se va a su habitación  Me ha dado intriga saber de que la conocía así que como al irnos a la habitación coincidimos se lo pregunto, ella no sabe si contármelo, para que yo tenga mas posibilidades de que me lo cuente le subo al tejado y le digo que aquí no nos pueden oír.

Ella me cuenta que cuando ella y Gale estaban cazando, ella y un chico les pidieron ayuda, habían escapado de su distrito y habían conseguido llegar al suyo. Pero antes de que ellos pudieran hacer nada. Al chico lo mataron y a ella la capturaron.

Nos estábamos quedando fríos así que decidimos en irnos ya a dormir.Me pongo mi pijama, no voy a dormir pero estoy muy cómodo con él. Al final me acabo durmiendo pero es normal ya que llevo unos días durmiendo fatal. He tenido una pesadilla pero en parte a sido bonito. La pesadilla era que en la arena Katniss y yo estábamos saliendo juntos - eso es lo que me a gustado- solo que cuando solo quedamos unos pocos Gale la sacó de la arena mientras yo me quedé viendo como se la llevaba, dándome cuenta luego que algo me estaba echando el aliento en la  oreja, eran unos lobos gigantes. Me di la vuelta y...  me desperté.


sábado, 8 de diciembre de 2012

Capítulo 9 Peeta

Sentimos no haber subido ayer el capitulo, teníamos mucho que hacer del colegio y no teníamos el capitulo preparado. Pero ya esta aquí así que disfrutarlo.




La alarma inicial de la muchedumbre al vernos aparecer se transforma rápidamente en vítores y gritos de  -¡Distrito 12!- todos se vuelven para mirarnos, sin prestar atención a los carros que tenemos delante, hasta los  agentes de la paz nos alagan. Entonces nos veo en una enorme pantalla de televisión, el fuego nos ilumina las caras, es comos si nuestras capas dejaran un rastro de llamas detrás. 

El público se vuelve loco, nos bañan en flores y gritan nuestros nombres, el que más se oye es el de Katniss, no me extraña, está preciosa. Cuando llegamos al Círculo de la Ciudad me doy cuenta de que Katniss baja la mirada, y siento su mano soltando la mía, pero se la vuelvo a coger.

-No, no me sueltes-le pido e intento ocultar la desesperación en mi voz, no quiero que sepa cuánto la necesito -Por favor, puede que me caiga de esta cosa.-Añado.

-Vale- me responde, ella está de acuerdo, para mi alivio.

Los doce carros llenan el Círculo de la Ciudad. Nuestros caballos nos llevan hasta la mansión del presidente Snow, y allí nos quedamos.

El presidente, un hombre bajo y delgado con el cabello lleno de canas, nos da la bienvenida desde el balcón que tenemos encima.

Se supone que ahora tienen que enfocar las caras de todos los tributos, y se esfuerzan por hacerlo, pero aun así salimos bastante más de lo que nos corresponde. Que eso me viene genial para intentar que Katniss no muera ya que cuanto mas les gustemos mas patrocinadores conseguiremos.

Cuando Snow termina, nos llevan al centro de entrenamiento, nos bajamos de los carros y los equipos de preparación nos rodean farfullando cosas inteligibles. Otros tributos nos miran con odio, lo que demuestra que les hemos eclipsado a todos, literalmente.

-Gracias por no soltarme. No me sentía muy bien ahí arriba.- 

-No lo parecía, te juro que no me he dado ni cuenta- me responde con una sonrisa.

-Bueno aunque seguro que no le han prestado atención a nadie más que a ti. Deberías llevar llamas más a menudo, te sientan bien.- Y en cuanto digo esto me arrepiento y no puedo evitar sonreír como un idiota. ¿Pero que estoy haciendo?

Pero su reacción me pilla por sorpresa. Se pone de puntillas y me da un beso en la mejilla que hace que vea las estrellas -y eso que estamos en pleno día.-  De repente se me ocurre lo que puede significar ese beso ya que yo se que yo a ella no le gusto y lo que creo que ella intentaba con ese beso era hacer que yo confiara en ella para matarme en la arena. Me dan ganas de explotar pero vienen todos a darnos la enhorabuena y decirnos que hemos estado fantásticos. De repente viene Haymitch, Katniss le dice:

- No deberías andar cerca del fuego- Lo dice con un tono de burla y nos reímos ella y yo.

- Fuego de mentira- Responde él con tono de superioridad.

Haymitch mira a los del Distrito 1 con una cara que no se describir,  justo después nos llevan al edificio donde nos vamos a  alojar.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Capítulo 8 Peeta

Luego paso a una sala amplia donde hay una enorme ventana desde la que se ve todo el Capitolio. Mi equipo se despide de mi y es Portia la que se acerca para saludarme ¿Apago la luz?

 Ella no tiene ningún rasgo en especial, es decir, no más que Effie. Lleva puesto un traje rosa y su pelo es de un amarillo fosforito imposible de calificar de rubio. Apuesto a que brilla en la oscuridad . Sin embargo, no se parece nada a Effie. Portia tiene una pose mucho menos rígida y avanza hacia mi dando saltos, pero no los ridículos saltitos de Effie.


-¡Vaya, que chico más guapo!-Me dice y suelta una risita tonta. Me pregunto si estará borracha aunque lo descarto porque supuestamente estilista es de las profesiones más serias del Capitolio y no creo que permitan alcohólicos. Dicho esto me abraza y me embarga todo su perfume con olor a rosas.


-¿Te gusta cómo huelo?-Me pregunta-Dicen que es la misma colonia que utiliza el presidente Snow.-Añade orgullosa-Bueno, siéntate debes de estar hambriento.


Es cierto, hasta ahora no me había dado cuenta pero al oler la deliciosa comida que hay encima de la mesa me han empezado a rugir las tripas.


-Como no sabía tus gustos he pedido lo que a mi me gusta ¿te parece bien? Es cerdo asado con salsa de naranja aderezada con perejil y acompañado de arroz tres delicias y rollitos primavera. Espero que te guste.

Asiento para mi eso es idioma de indios - unga, unga- y empiezo a comer con ansia. Cuando me doy cuenta de que mis modales no son los adecuados me paro de repente y miro a Portia esperando recibir una reprimenda pero ella se ríe otra vez como una loca y empieza a devorar un muslo del pato con las manos llenándose. Terminamos y los dos nos limpiamos, estamos como puercos... De repente salta de la silla. Esta to loca. Luego me dice:


-Bien, ahora hablemos de tu traje. Creo que te va a quedar muy bien, vas a estar ardiente-Y después de decir esto se ríe de su propio chiste el cuál no comprendo. A pesar de todo, me cae muy bien.

Se ponen conmigo, tardan una hora en ponerme guapo. Mi traje consiste en un mono de cuero negro que me cubre todo el cuerpo y unas botas del mismo color. Me parece un poco soso hasta que Portia me coloca sobre los hombros una espectacular capa con franjas rojas, naranjas y amarillas y que realmente parece fuego. Me miro al espejo y me agrada comprobar que este traje es el mejor que he visto en los juegos y ahora veo a Portia con otros ojos, aunque ella me ha asegurado de que casi toda la idea ha sido de su compañero Cinna, el estilista de Katniss.

-Ahora solo falta prenderte fuego-Me dice Portia. Después no puede evitar reírse, aunque para cuando ve la preocupación en mi cara.


-¿Qué quieres decir? ¿ Estas loca? ( aunque eso ya lo sabia yo pero...) ¡Aaaaah!- No sé si va en serio o no pero yo a esta mujer la veo capaz de cualquier cosa.


-Tranquilo, es un fuego sintético que hemos inventado nosotros, no te quemará.-Sus palabras no me tranquilizan para nada pero no tengo más remedio que fiarme de ella. No es que me asuste el fuego, pero sé por experiencia lo doloroso que puede ser.


Cuando llegamos al establo desde el que saldrán los carruajes, Katniss todavía no ha llegado, así que me entretengo mirando a los caballos. Los nuestros son de un color negro precioso y luminosos. Al rato aparece Katniss con su equipo de preparación y su estilista Cinna. Él parece mucho más tranquilo que Portia, que está dando vueltas por ahí saludando a los demás estilistas mientras que los dos equipos de preparación que se felicitan unos a otros. Montamos en nuestro carro y entonces es cuando aparece Portia corriendo y murmurando una disculpa por alejarse. Me coloca bien la capa y nos desea buena suerte antes de alejarse con Cinna.

Noto que falta alguien.


-¿Dónde está Haymich? ¿No se supone que debería estar aquí?-Pregunto


-Con todo ese alcohol no creo que nos convenga tenerlo cerca cuando ardamos.-responde y yo me echo a reír. Cuando ve mi reacción ella se suma y nos acabamos riendo los dos. Estamos nerviosos y supongo que la otra opción que tenemos a tomarnos esto con humor es dejarnos invadir por el miedo y el pánico. Justo entonces empieza la música del desfile y el distrito 1 es el primero en salir. Les recibe una tromba de gritos y aplausos. Se nos acerca Cinna y nos prende fuego a las capas. Cierro los ojos esperando que el fuego derrita mi ropa y llegue hasta mi piel produciéndome un intenso dolor pero este no llega y me atrevo a abrir los ojos. Lo primero que veo es a Katniss ardiendo y no puedo evitar asustarme pero ella sonríe y supongo que tampoco se está quemando. Lo cierto es que está resplandeciente, bella y letal.

En mitad del desfile la cojo la mano , ella la aparta así que pongo la excusa de que al público le encantará.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Capítulo 7 Peeta

Haymich también nos dice que consiguiendo patrocinadores se puede ganar. De repente entramos en un túnel que me parece interminable, solo significa una cosa, estamos llegando al Capitolio. Al salir del túnel la luz del sol me ciega. Ya sabía cómo sería el Capitolio por que siempre lo echan por televisión pero esto es mucho más alucinante. El Capitolio es un arcoiris de colores: las calles están adosadas con paneles de colores brillantes, edificios altos y majestuosos, seguro que desde arriba del todo nos veríamos como hormigas, las personas son de colores; sus vestidos son extraños, sus pelucas de colores chillones, sus caras modificadas quirúrgicamente. Es como otro planeta, uno de un cuento.

Las personas nos reciben con entusiasmo,  en cuanto han visto que el tren de los tributos ha llegado a la ciudad se han vuelto locos y no paran de gritar y señalarnos. Katniss se aparta de la ventana pero yo no puedo evitar sumarme al entusiasmo general y empiezo a saludar a toda esa gente extraña que me corresponden a los saludos emocionados. Mientras saludo oigo a Haymitch decirle a Katniss:

- Deberías aprender un poco de él, no te vendría mal-

Cuando llegamos a la estación dejamos de ver la ciudad así que me aparto de la ventana. Miro a Katniss todavía sonriendo y veo que ella lanza una mirada de asco. No puedo soportar esa mirada y me invento una excusa sobre la marcha:

-¿Quién sabe?-Puede que alguno de ellos sea rico.-Le digo encogiéndome de hombros para quitarle importancia al asunto. La realidad no es esa pero no puedo contarle que mi corazón todavía late emocionado por lo que acaba de pasar.

Lo que no puedo ni imaginarme es que en este momento Katniss está repasando todas las acciones que he realizado desde que salió mi nombre en la cosecha y que acaba de llegar a la conclusión de que estoy luchando por matarla. Que equivocada está, no entiende que estoy tratando de ayudarla. No entiende nada. Pero claro, esto yo no puedo saberlo.

Salimos del tren y nos llevan directamente al Centro de Renovación, donde nos pondrán guapos para el desfile de esta noche. Entro en una sala amplia, con las paredes cubiertas de espejos. Allí está mi equipo de preparación, son ciudadanos del Capitolio y no sé decir cuál de ellos es más raro, parecen de todo menos seres humanos. Luca , creo que es el mas normal, luego esta Tigris y otro más.

Las próximas dos horas son de las más aburridas de mi vida. Me han metido en mejunjes asquerosos, me han peinado y recortado el pelo e incluso me han limado las uñas. En estos momentos agradezco de corazón no ser una chica porque Tigris me ha asegurado que ellas tienen que estar mucho más tiempo en el Centro de Preparación porque las tienen que depilar y que al menos de eso yo me he librado. Cuando los tres creen que ya estoy listo para presentarme a Portia, mi estilista, estoy a punto de caer dormido de aburrimiento.

martes, 27 de noviembre de 2012

Capitulo 6 Peeta


Como yo ya sabía no he podido dormir en toda la noche. No he parado de pensar en la cosecha, Katniss, mi familia, mis amigos, Haymitch, Effie, el capitolio...  No he conseguido aclararme, en tan solo un día se ha desmoronado toda vida que conocía y ahora me doy cuenta de que todavía no he empezado a asimilarlo. Tendré que obligarme a hacerlo.

Sale el sol y algo de luz se cuela entre las cortinas iluminando suavemente la habitación. Me levanto. Abro del todo las cortinas para que entre todavía más luz y veo un bosque de pinos, creo que queda poco para llegar. Me pongo lo primero que encuentro. La ropa que tenemos aquí es realmente suave, mucho mejor de la que tenía en casa que era heredada y picaba al contacto.

Me voy al comedor. Veo a Haymitch y me sorprende que este despierto. La verdad es que parece que está mejor que ayer, no está sobrio pero tampoco muy borracho.

Me dice que me siente con él, así que eso eso hago. Observo toda la comida que hay. No tengo nada de hambre, así que cojo un bollo y me lo como despacio. De repente Haymitch me suelta:

-Eres el chico de ayer ¿a que sí? Ja, no debiste de disfrutar mucho ¿verdad?

Miro a Haymitch, no creía que se fuera a acodar de mi, estaba muy borracho. Él se da cuenta de mi mirada de extrañeza, parece que me lee la mente ya que me responde:

-Al cabo de los años se adquiere cierta resistencia a los efectos del alcohol. Dime por qué lo hiciste si pensabas que no me iba a acordar. ¿Pensabas que así serias mi favorito? Pues vas mal chaval.


Después de decir esto se echa a reír. En ese preciso momento entran Effie y Katniss pero apenas las dirijo una mirada ya que acabo de descubrir una fuente enorme de chocolate caliente. Aunque no tengo hambre voy corriendo a la fuente y mojo lo que queda de bollo y luego lleno una taza entera.

Cuando paro, miro a Katniss y la digo que es chocolate caliente, esta muy bueno. Se llena una taza, al terminarla sonríe y se relame los labios, la voz de Katniss me sobresalta. Se ha dirigido a Haymich que está a su bola sin prestarnos atención a ninguno, le dice:

-Entonces, ¿se supone que nos vas a aconsejar?- Este levanta entonces la cabeza y la mira con una sonrisa pintada en la cara.

-¿Quieres un consejo? Sigue viva-Y dicho esto se echa a reír.

Me enfado, es raro ya que yo me enfado pocas veces, cómo puede decirnos eso. ¿De qué va? ¿Es que no entiende que él es la persona de la que depende nuestra vida en este momento?
En un momento impulsivo le doy un manotazo al vaso de zumo que tiene en la mano al que no para de añadirle alcohol. El cristal se estrella contra el suelo y la elegante alfombra blanca absorbe el líquido rojo de tal manera que parece sangre. Entonces le digo:

-Muy gracioso, pero no para nosotros-.

Entonces Haymich me suelta un puñetazo tan fuerte en la mandíbula que me tira de la silla. El dolor es intenso y me esfuerzo por no morir juas juas juas, (que no, es una broma, vale ahora volvemos al capitulo) lo que intento es no soltar lágrimas. Cuando me levanto a duras penas veo que Haymitch se dirige a recoger una botella de licor cuando Katniss clava un cuchillo en la mesa y casi le corta los dedos. Effie le regaña, ¡la mesa era de Caoba! Temo que le pegue pero no parece enfadado sino satisfecho.

Cojo un puñado de hielo para mi herida pero me detiene. Alega que es mejor que piensen que me he peleado para así parecer un tipo duro. Le pregunta a Katniss que más sabe hacer con un cuchillo, esta lo lanza y lo clava justo entre dos paneles de la pared. Finalmente él nos mira con menos desgana y conseguimos llegar a un acuerdo de que él nos ayudará si nosotros no le molestamos demasiado mientras bebe.

Ahora solo tengo que conseguir que proteja a Katniss en vez de a mi y no creo que sea muy difícil porque he visto la mirada de admiración que la ha dirigido cuando ella ha lanzado el cuchillo. A mi sin embargo, solo me ha dado un puñetazo que todavía me duele.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Capítulo 5 Peeta

Pasa un buen rato cuando llegan Katniss y Effie. Katniss también se ha cambiado de ropa y lleva un sencillo conjunto verde, aunque las intrincadas trenzas que llevaba en la cosecha siguen en su sitio. No fijo en que no esta Haymich, solo me doy cuenta porque Katniss me preguntado por él. Le digo que probablemente no nos acompañe para cenar, ella parece aliviada. La comprendo perfectamente.

Empiezan a traer comida, un plato, otro plato y otro  plato más, no paran de traerlos. Antes, cuando llegué al comedor, no tenía hambre. Pero estoy viendo la comida y se me hace la boca agua y cojo de todo. En casa solo comemos cosas pasadas o carne cazada ilegalmente ya que es mas barato. Así que me atiborro de todas las maravillas.

Effie hace un comentario sobre la mala educación de los tributos del año pasado. A Katniss parece molestarla, probablemente esté pensando que cuando nunca has tenido comida y te encuentras con tanta  en lo menos que piensas es en la forma de comportarte. Casi no puedo contener la risa cuando ella se remanga y empieza a comer lo que le queda en el plato con las manos, pringándose de salsa. La cara de indignación que le dirige Effie tampoco ayuda.

 Me fijo entonces en la insignia que tiene Katniss prendada en la camiseta. Parece un broche de oro de algún pájaro y me pregunto de donde lo habrá sacado, su familia no es precisamente la más rica del mundo.

Cuando acabamos de cenar, siento que me he pasado comiendo. Nos llevan a otra habitación, en la que hay una tele de plasma enorme para que veamos el resumen de las cosechas de todo el país. No me fijo mucho en los tributos de los demás distritos, supongo que ya tendré tiempo de ir conociéndolos más adelante..Cuando sacan al distrito 12, me fijo en mi... tengo una cara de paleto. Los comentaristas intentan restarle importancia a la actuación de Haymich y también alegan que el saludo silencioso que le dirigimos todos a Katniss no es más que una adorable tradición.

Al acabar, Effie alega que nuestro mentor debería aprender modales. Esto hace que me ría, recordando lo mal que le ha hecho quedar Haymich en la cosecha. También me río porque no entiendo a esta mujer, tal vez se crea que todo el mundo deba comportarse como ella considera, en todo caso, su forma de criticar a la gente me hace gracia, y últimamente no tengo demasiadas razones para reír.

-Estaba borracho.-Respondo

-Seguramente todos los días.-Añade Katniss también sonriendo.


Effie nos hecha una charla sobre lo esencial que es Haymich por ser nuestro mentor en los juegos, y de que él puede suponernos la diferencia entre la vida y la muerte.
En ese momento entra Haymich, tambaleándose porque está totalmente borracho y arrastrando las palabras pregunta -¿Me he perdido la cena?- y después de vomitar en la cara alfombra se derrumba en el apestoso charco. Katniss y yo nos reímos todavía más hasta que Effie se levanta de un salto y antes de irse nos dice:

-¡ Reíros, si, ya veréis!- rodea el charco de vómito y sale de la habitación.

Tardo en poco en asimilar sus últimas palabras y entonces la realidad cae sobre mi. Este borracho será la persona que nos tenga que ayudar antes y durante los juegos. Miro a Katniss sé que ella está pensando lo mismo que yo, así que lo levantamos cogiéndolo por los brazos. El hedor a vómito hace que se me revuelvan las tripas. Haymich despierta y está confuso, apenas recuerda lo que acaba de ocurrir. Me da tanta pena que sugiero que lo llevemos a su cuarto para limpiarle un poco. Lo metemos el la bañera aún con la ropa puesta y encendemos la ducha. Katniss pone una mueca de asco, está claro que no le apetece nada bañar a nuestro mentor. Le digo que es mejor que se vaya y noto que siente un profundo alivio.

Limpio a Haymich, le pongo ropa limpia y le meto en la cama.  Cuando acabo, me vuelvo a mi compartimento y me pongo un pijama calentito. Intento dormir pero seguramente no pueda.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Capítulo 4 Peeta

Sentimos haber tardado tanto es que teníamos muchos exámenes :(

Vienen a recogerme para llevarme a la estación de tren. Allí todo esta lleno de cámaras. Al verme en una pantalla me doy cuenta de que todavía tengo los ojos hinchados por haber llorado. Pienso que debería ocultarlo pero luego me da igual. No es para parecer débil y conseguir patrocinadores, porque eso ya no funciona, solo que no veo ninguna razón para limpiarme la cara.

Una vez fuera, veo a Katniss, ella esta intentando parecer fuerte, y lo consigue. Incluso parece que esta aburrida ya que esta mirando al frente y no presta atención a las cámaras. Pero yo se que lo esta pasando mal, porque quiere mucho a su hermana y a tenido que despedirse de ella, seguramente para siempre, ya que casi siempre ganan los tributos profesionales.

Pasados unos minutos, entramos en el tren. El tren va muy rápido. Es enorme y tiene muchos lujos.A este ritmo no tardaremos ni dos días en llegar al Capitolio. Intento hablar con Katniss pero me ignora,  luego aparece Haymich con una copa. Le pedimos consejos pero como esta borracho no nos hace caso, le intento quitar la copa pero, me da una patada que me clava en el asiento y se va. Voy a hablar con él. Al final me dice que me hablará por la mañana mientras le llevo a su habitación. Todos tenemos nuestra propia habitación, es casi tan grande como nuestra casa. No se que hacer así que decido darme una ducha. Mientras me quito la ropa mis dedos rozan otra cosa. Son los papeles arrugados que me ha dado mi padre antes de irse, me había olvidado completamente de ellos. Cuando los reconozco, lo primero que hago es enfadarme, ¿cómo se le ha ocurrido a mi padre cogerlos? Nadie los podía ver, que los tenía escondidos debajo del colchón por alguna razón. Cuando me calmo, sin embargo, siento un profundo alivio y agradecimiento. Si mi padre no me los hubiera traído, nunca más los habría vuelto a ver. Debe de haber unos treinta y dos folios o así y son todos dibujos de ella, de Katniss, que he ido haciendo a lo largo de los años. Desdoblo con cuidado el primero de ellos. Este muestra a Katniss cantando en la clase. En el segundo de ellos está ella, empapada, derrumbada bajo el manzano de nuestro patio, con la cabeza escondida entre las piernas. En el tercero está riéndose, mostrando todos los dientes y con una expresión de absoluta felicidad en la cara. Este es uno de mis favoritos y creo que lo dibujé justo después de verlas a ella y a su hermana caminando por la plaza, felices, aunque desconozco la razón.

Me quedo mirando todos los dibujos que hay, aunque no soy capaz de decir lo que siento. Me siento como si hubiese perdido algo, como si estuviese incompleto. Aunque en el fondo sé perfectamente lo que necesito para sentirme bien y eso es precisamente lo que más duele porque no encuentro manera posible de conseguirlo. Sin volver a pensar en ello, me ducho, es extraño, nunca había tenido agua caliente, aunque no me fijo demasiado porque mi mente sigue en otra parte. Después me visto con lo primero que encuentro y soy el primero en llegar al comedor, así que me dispongo a esperar.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Capítulo 3 Peeta

Este capítulo es más largo para recompensaros el otro, esperamos que os guste.

Effie pronuncia mi nombre, no se que sentir ya que, por un lado voy a morir pero por otro voy a estar con ella. Mientras subo al podio intentando guardarme mis emociones, me juro a mi mismo protegerla con mi vida, para salvar la suya.

Después de que Effie pida voluntarios -nadie se presenta- Katniss y yo nos damos la mano. Ella está tensa y evita mirarme. Yo no se como estoy, pero por un lado estoy contento, ya que es la primera vez que la toco. Entonces ella me mira y enseguida aparta la vista.   No sé si me reconocido pero eso me gustaría. ¿Recordará ese día bajo la lluvia? -pienso-. Seguro que no, pero yo si lo recuerdo, al igual que todas las miradas a lo largo de los años en las que los dos apartábamos la vista.  

Uno de los momentos que recuerdo, fue unos días después de la explosión de la mina, una tarde mi madre escuchó un ruido fuera, fue a ver que era, yo salí detrás de ella y la vi, Katniss, estaba muy delgada y empapada. Mi madre me empujó a dentro y me dijo que siguiera horneando, pero yo vi como Katniss se derrumbaba. Tuve una idea y metí dos barras de pan al fuego. Mi madre me vio y sin previo aviso me pegó tan fuerte en la cara que no pude evitar que un par de lágrimas corriesen por mis mejillas mientras ella sacaba del fuego las barras de pan, intentando salvarlas, pero estaban demasiado quemadas. Gritándome, me obligó a darle el pan a nuestro cerdo, y  salí al patio trasero.

La lluvia helada me empapó enseguida y refrescó un poco el dolor de mi mejilla, pero apenas me importó. Ella seguía allí, me miraba. Empecé a arrancar las partes quemadas y a tirarlas al comedero. Oí que llegaba un cliente a la tienda y mi madre se fue para atenderle. Miré una vez más hacia la puerta para asegurarme de que no estaba mi madre y arrojé las dos barras de pan en dirección a la chica, sin atreverme a mirarla si quiera, aunque si llegué a ver cómo ella recogía el pan y se alejaba corriendo.

Desde entonces, nos hemos cruzado un par de veces, aunque nunca me he atrevido a hablarle, y cada vez que ella me pillaba mirándola y yo apartaba la vista, me maldecía a mi mismo por mi cobardía. Ahora supongo que ya no tendré oportunidad de decirle que estoy enamorado de ella, debido a que nos van a lanzar a un campo de batalla en el que debemos matarnos entre nosotros. Vuelvo a la realidad. Acaba el himno de Panem y nos llevan al Edificio de Justicia. Nos llevan a una habitación donde nos dan dos minutos para despedirnos de amigos y familiares.

Se habré la puerta, entra mi madre. Ella, que digamos no es muy cariñosa, el único contacto que tengo con ella es cuando me pega, ya he asumido que no me quiere.  Nos quedamos la mayoría del tiempo callados y se nota que estamos incómodos. En un momento dado pregunto que dónde está papá. Al poco rato viene, me dice que puede que lo consiga.

Un agente de la paz viene a avisarnos de que se nos acabo el tiempo. Mi madre me da un beso en la mejilla que se siente extraño porque es el primero que me da en mucho tiempo. Entonces me mira y me dice -Quizá el distrito 12 tenga por fin un ganador este año- Me sorprende que mi madre piense que valgo para algo. Cuando están saliendo por la puerta la oigo murmurar -Esa chica si que tiene posibilidades-. Y  hay cambia mi punto de vista.

Después, entra Delly, corre a abrazarme. Se nota que se le caen las lagrimas y ahora que me doy cuenta de que a mi también. Delly es mi mejor amiga desde la infancia. A ella no la puedo mentir, asi que la digo que nos tendriamos que despedir bien, ya que va ser para siempre. Entonces dice:

-La vas a proteger ¿verdad?, a Katniss- Y yo asiento porque ella es la única que sabe quién es la persona de la que llevo enamorado desde pequeño.

-Entonces tienes que hacer que consiga patrocinadores-Cuando dice esto está intentando sonreír pero no puede, se vuelve a echar sobre mi hombro.

Vuelve a entrar mi padre, me da unos papeles arrugados. No tengo tiempo de ver lo que es porque entonces me rodea torpemente con los brazos y he de reconocer que su abrazo me reconforta un montón.-Te quiero, hijo-murmura, y antes de que yo pueda contestarle, se da la vuelta y se marcha. Creo que se ha ido tan precipitadamente porque no quería que le viese llorar y entonces me doy cuenta de que yo también estoy llorando.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Capítulo 2 Peeta

Hola a todos, este capitulo es un poco cortito pero no os preocupeis ya que no todos van a ser así. Bueno, algunos estabais impacientes por el capitulo, así que aquí está, esperamos que os guste :).


Aparece una mujer de pelo teñido, con la cara llena de maquillaje y un vestido rosa, es Effie Trinket la que va a condenar a 2 personas a ir a la arena. Empieza a hablar, yo no la hago mucho caso ya que todos los años dice lo mismo y luego pone la película en la que el alcalde nos empieza a contar la historia de Panem, la rebelión del distrito 13 que quedó destruido por el capitolio y la creación de los juegos como castigo y como una forma de evitar otra rebelión. Effie nos dice los vencedores de otros años, es un poco deprimente ya que solo hay dos y uno esta muerto, solo queda Haymich Abernathy, que justo entonces aparece en el escenario, tambaleándose y murmurando algo inteligible. Está borracho, y mucho. Me da pena, está claro que utiliza el alcohol para olvidarse de su experiencia en los juegos, o al menos para intentar aplacar el dolor que le producen los recuerdos.

Effie Trinket ya se ha acercado a la urna de las chicas, y con las palabras “¡las damas primero!, mete la mano hasta el fondo y saca un trocito de papel. Espero que no sea katniss, de repente dice : Primrose Everdeen. Es su hermana pequeña, de doce años. Effie la anima a subir pero de repente un grito sale de la multitud: -¡Prim!-. Veo como la pequeña niña se acerca lentamente al podio, con pasos muy pequeños. Entonces vuelvo a escuchar a alguien gritar solo que ahora la veo, es Katniss y esta diciendo que se presenta como voluntaria, voluntaria como tributo.

No puede ser pienso, esto no puede estar pasando. Si antes me sentía mal ahora apenas puedo contener las lágrimas. Mientras estos pensamientos pasan por mi cabeza, ella ya ha subido al podio y Effie Trinket le pregunta su nombre.Katniss Everdee- pienso yo antes de que ella conteste-. Como si pudiera olvidarme de su nombre. Después de esto la Effie pide un aplauso. Por supuesto, nadie dice nada, perdura el silencio y se llevan tres dedos de la mano a los labios y luego los levantan, este es un gesto de dar gracias, de admiración y de despedida a un ser querido. Katniss tiene en todos el mismo efecto que tiene sobre mi, nadie se sentirá con ganas de aplaudir.

Haymich se acerca a ella, la alaba diciendola que tiene coraje y después repite señalando a la cámara-¡Tiene más que vosotros-. Si esas palabras iban dirigidas al Capitolio se ha metido en problemas. Luego se desmaya.

Effie Trinket se acerca a la urna de los chicos. De repente pienso, -Tengo que presentarme voluntario, no puedo permitir que la hagan daño- Pero eso no me hace falta. Ya que en la papeleta esta mi nombre.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Capítulo 1 Peeta

Me despierto y me despejo me asalta un único pensamiento que me aterra, hoy es el día de la cosecha. Intento que eso no me afecte y me dirijo a la cocina. Mi padre ya está allí horneando pan a pesar de que todavía no ha amanecido. Me mira con pena y yo le sonrío intentando parecer despreocupado. Mi madre no se ha levantado todavía. Imagino que mi padre la habrá dejado dormir un poco más, por ser hoy. La mayoría de los habitantes del distrito 12, dormirán solo por hoy hasta que empiece la cosecha. Por desgracia, nosotros no podemos permitirnos el lujo de quedarnos un día sin trabajar. Me obligo a comerme un trozo de pan de ayer, que se ha quedado duro, a pesar de que tengo el estómago cerrado.Ya está amaneciendo y alguien llama a nuestra puerta de atrás. Mi padre se dirige a abrir y me fijo en quién ha llamado a estas horas, pero casi no se le ve. Es de la Veta, la parte pobre de nuestro distrito. Es alto y tiene el pelo moreno y los ojos grises, característico de la parte en la que vive. Es bastante diferente a mi, que soy rubio y tengo los ojos azules. Le enseña a mi padre una ardilla muerta, y recuerdo que es una de las pocas personas que cazan ilegalmente en los bosques que rodean nuestro distrito. Después de regatear un poco acuerdan en intercambiar la ardilla por una de las barras de pan. No es un trato muy bueno, pero supongo que mi padre se siente sentimental esta mañana, al fin y al cabo el chico de la Veta también tiene que ir a la cosecha, al igual que todos los niños de 12 a 18 años. Recuerdo su nombre, creo que se llama Gale, mi amiga Delly siempre está hablando de él. Se despide de mi padre con una sonrisa que probablemente habría hecho derretirse a muchas chicas y yo me pongo a trabajar.
Mi tarea consiste en decorar los pasteles que vendemos y que exponemos en el escaparate, al menos el trabajo me entetendra. Pasa un rato y se levanta mi madre pero yo apenas me fijo, la gente no suele comprar pan pero seguro que hoy todos van a celebrar que no los han cogido, claro que habra dos familias que no quieran celebrar el dia de hoy.
Sin darme cuenta, me paso la mañana decorando pasteles luego nos sentamos todos en la mesa para comer la ardilla que mi padre ha conseguido esta mañana, más pan duro y algo de tarta que se ha quedado rancia. Normalmente hablamos mucho en las comidas, pero hoy no. En mi casa siempre habrá algo rancio que podamos comer para evitar morirnos de hambre, los demás no tienen tanta suerte, sobre todo los de la Veta.
Luego nos ponemos las mejores ropas que tenemos. Suena la llamada para ir a la cosecha. Llegamos a la plaza , que ya está llena. Ocupo mi lugar entre los demás niños. Mis padres se colocan en la parte dedicada a los familiares. También hay otros, no tienen familia y se dedican a apostar por ver que desafortunado chico saldrá elegido. La plaza se va llenando cada vez más y el ambiente se vuelve claustrofóbico. Los que llegan los últimos deben quedarse en las calles adyacentes, aunque pueden ver la cosecha a través de unos enormes televisores que han colocado para este propósito. En el escenario provisional que han colocado están sentados nuestro alcalde, el señor Undersee y Effie Trinket, la acompañante del distrito 12 recién llegada del Capitolio, con su pelo rosa y su traje verde primavera. No puedo evitar fijarme en las dos enormes bolas de cristal que contienen las papeletas con nuestros nombres escritos. La cosecha comienza.